¡Viento en popa y a toda poesía! Os dejamos en esta entrada el enlace al espacio de trabajo virtual creado para nuestra WebQuest hernandiana (4º ESO). ¡Alzad velas con un solo clic!
Adelante, bienvenidos a este blog para la asignatura de Investigación, Innovación y TIC en Didáctica de la Lengua y la Literatura del Máster de Profesorado de la UA.
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jueves, 26 de mayo de 2016
Twitter, literatura... ¿Twitteratura?
Aprovechando las
posibilidades didácticas que he descubierto en Twitter durante los
meses en los que se ha prolongado nuestra asignatura, dejo en esta entrada mi
contribución para el VII Congreso Interespacial «Investigación, Innovación y Uso de TIC en la Didáctica de la Lengua y
la Literatura». Aunque el resumen no forma parte de mi Trabajo Fin de Máster,
sí tengo que confesar que lo que se propone es una derivación de alguna
de las propuestas
que planteo en él. Doy cuerpo, en fin, a una línea de investigación que ha
quedado abierta en mi TFM para una
investigación futurible. No es Twitter, no es literatura… ¡Es twitteratura!
...................................................................................................................Resumen
En la era digital,
enseñar a leer y a escribir es enseñar a leer y a escribir desde la virtualidad
de la red. Parece lógico, por consiguiente, asumir la normalización de estos
nuevos canales de expresión, que, si bien exigen una criba exhaustiva para separar
del grano la paja, pueden ser el detonante para hacer leer. En cierto modo como
respuesta al auge de la e-literatura,
el trabajo que aquí se presenta para el VII Congreso Interespacial «Investigación, Innovación y Uso de TIC en la Didáctica de la Lengua y la
Literatura» tiene como objetivo ahondar en los nuevos soportes
de la poesía, incidiendo, sobre todo, en las potencialidades
didácticas de un «nuevo género» como la twitteratura. Y es que si queremos
establecer las mejores condiciones para lograr un modelo de actuación eficaz en
la didáctica de la poesía en Secundaria, no se pueden ignorar los nuevos cauces
expresivos en los que los jóvenes del siglo XXI dan salida no solo a sus emociones. También a una conciencia poética de uso cotidiano que no siempre reconocen como tal y que no siempre halla
correspondencia con la enseñanza «canónica» de la poesía, más centrada a veces en un aprendizaje contenidista
que en un aprendizaje vivencial y emocional. De cómo hacer de la lectura de la poesía un lugar
de recreo de
visita obligatoria para el adolescente vamos a reflexionar en este
trabajo.
Palabras clave: educación literaria, didáctica de la poesía, Educación
Secundaria, emoción, goce estético, e-literatura,
Twitter.
lunes, 23 de mayo de 2016
BOOKTRAILER: "IRLANDA"
En la siguiente entrada, compartimos con todos vosotros/as el booktrailer que hemos elaborado sobre la novela Irlanda de Espido Freire, destinado a un curso de 4º ESO.
Booktrailer "Irlanda" de Espido Freire (1:47)
Además, también aprovechamos para colgar el trabajo escrito sobre el booktrailer y el prezi realizado para el estreno de Irlanda. Esperamos haberos dejado con la miel en los labios tras visualizar el booktrailer sobre Irlanda, y os apetezca comenzar una nueva e inquietante lectura. ¡Fue todo un placer!
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domingo, 22 de mayo de 2016
En un lugar de la educación...
En un lugar de la
educación de cuyo año no querré acordarme, la literatura, desahuciada de su ya
renqueante reino, hostigado desde hacía décadas por la sombra del poder,
habitará la vorágine blanca y muda del olvido. Pero... ¿cómo decía uno de esos
poetas prohibidos? Ah, sí, ya me acordaré de lo que pondrá en esa papelina que
compraré: «El olvido está lleno de memoria». Es extraño, sí, pero compraré versos.
Los que pueda costearme, al menos. Y los compraré porque la literatura y, sobre todo, los versos estarán en
manos de un Ministerio
de Asuntos Literarios. Los libros serán un
arma... Cargada de poder. La educación literaria que se impartirá en la escuela
quedará a merced de una literatura adulterada para automatizar el pensamiento.
Los clásicos pasarán por la pulidora de las sombras del poder. Y dirán lo que
querrán que digan. Jamás se podrá volver a jugar en el Macondo de las clases de
literatura a la vida: las fichas te las moverán antes de que decidas cuál será
tu próxima jugada.
La
poesía, eso sí, será declarada persona
non grata en la escuela. En Colliure, al lado de esa tumba desvencijada en
la que solo quedarán las tres letras finales, «...ado», de un apellido en otro
tiempo venerado, camellos de versos —o caballos verdes para el sustento versicular, tal y como serán conocidos en
nuestra jerga docente— trapichearán con poemas clásicos en su versión original,
sin el aderezo del poder. A un «polvo serán, mas polvo enamorado» solo le
corresponderá, tras unas buenas dosis de negociación, un «en tierra, en humo,
en polvo, en sombra, en nada». Y un «dichoso el árbol que es apenas sensitivo»
solo se podrá comprar si se canjea por un «hoy estoy sin saber yo no sé cómo». Con
esas papelinas que iré consiguiendo haré balancear la imaginación y la emoción de
los jóvenes. Con esas papelinas cazadas al margen de la ley cruzaré el umbral de las
puertas de las clases de literatura del mañana, esas en las que, por encima del
dintel, asomará un cartel que dirá: «Muera don Quijote».
miércoles, 27 de abril de 2016
Práctica 6 (bis): Poesía y rap para combatir los lunes
Para
superar la cuesta escarpada sobre la que
transitamos todos
los lunes,
quisiera compartir la magnífica canción de
Nach titulada “Hoy converso con Miguel”, que hace una excelente selección de
algunos de los versos más significativos de la producción hernandiana. El tema
del afamado rapero nos viene como anillo al dedo para acercar la poesía del
poeta oriolano al contexto real del aula. Con la carga emocional que transmite
Nach al son de las rimas de Miguel Hernández podemos
crear un entorno de atención e interés a
la obra del autor de
El
rayo que no cesa. ¡Poesía y rap se unen para combatir los lunes!
Práctica 6: ¿Cómo empezarías hoy el Quijote?
Aunque no
se trata propiamente de una noticia, me parece interesante compartir, en
esta red de sugerencias y propuestas que se ha creado con los
blogs, un concurso organizado por El País
para esta semana marcada por la festividad del libro. El certamen consiste en
contar en menos de 500 caracteres “cómo empezarías hoy el Quijote”. Los requisitos de esta actividad pueden
aprovecharse en nuestra
práctica diaria para trabajar la escritura
creativa a la vez que se incide en un acercamiento a la gran obra de Cervantes. Y todo ello desde la generación de expectativas y la creación de una finalidad lectora
explícita. Este tipo de eventos, frecuentes en los medios de comunicación
digitales, permite al alumnado, desde el protagonismo de su imaginación y
su perspectiva lectora, sentirse parte del circuito
de producción y recepción de la literatura. Conviene señalar, además, que la brevedad
del texto que se pide puede ser una baza para "enganchar" a los alumnos, acostumbrados al estilo conciso,
directo y depurado que exigen plataformas como Twitter.
| http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/20/actualidad/1461141954_375574.html |
Práctica 5: «Yo asistí a...»
Tomando como pretexto
la práctica lanzada por nuestro profesor, me gustaría referirme en estas líneas
al Coloquio Internacional “Alegoría de la desolación y la esperanza: Raúl
Zurita y la
poesía latinoamericana
actual”,
celebrado el 3 y
4 de marzo de
2015 en la Universidad de Alicante con motivo de la investidura como Doctor
Honoris Causa de nuestra Universidad del citado escritor. La oportunidad que
ofrecía este evento para conocer en profundidad la producción poética de un
autor tan sugestivo como desconcertante me hacer ver ahora, en las reflexiones
generadas a partir de las propuestas del máster, la posibilidad de introducir en el aula de Secundaria a Raúl Zurita. Su poesía, de nervio vanguardista, puede
ser la plataforma perfecta para que el alumnado se acerque al género poético
desde los códigos del juego y la experimentación. La escritura material y
espacial del poeta chileno, enormemente atrevida y provocadora, puede funcionar
como cebo para conectar la poesía con los adolescentes, que pueden ver
en la expresión
poética una forma
de dar voz a sus emociones y sus inquietudes. Y es que los versos de Zurita
trascienden el papel para situarse en el territorio de la acción y el
compromiso. La poesía, nos demuestra Zurita, no solo es útil académicamente:
es, sobre todo, útil vivencialmente, para el equipaje emocional y
reivindicativo de los jóvenes.
![]() |
| Verso de Raúl Zurita escrito, con una extensión de 3,5 kilómetros, sobre el Desierto de Atacama |
lunes, 25 de abril de 2016
Guía útil para el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP)
Hoy hemos presentado nuestro trabajo sobre el ABP y su aplicación en el aula de Lengua y Literatura de Secundaria. A continuación os dejamos los tres recursos que hemos creado para que podáis usarlos en vuestra labor profesional:
Un documento de pdf alojado en SlideShare donde encontraréis los pasos a seguir, recursos y documentos que podéis usar en la elaboración de vuestros propios proyectos y una propuesta de proyecto que podéis realizar o adaptar para vuestra ciudad y asignatura.
El tutorial que hemos realizado, para los que queráis un pequeño resumen sobre cómo aplicar esta técnica de aprendizaje en vuestra clase:
Un documento de pdf alojado en SlideShare donde encontraréis los pasos a seguir, recursos y documentos que podéis usar en la elaboración de vuestros propios proyectos y una propuesta de proyecto que podéis realizar o adaptar para vuestra ciudad y asignatura.
El tutorial que hemos realizado, para los que queráis un pequeño resumen sobre cómo aplicar esta técnica de aprendizaje en vuestra clase:
Finalmente, aquí tenéis la presentación que hemos utilizado en clase para explicar el ABP.
¡Esperamos que os resulte útil!
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1. ABP,
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Nazaret Huélamo Ramírez,
Trabajo 1,
Vera Matas Rodríguez
miércoles, 23 de marzo de 2016
Práctica 4: Presentaciones de diapositivas
Con motivo de la
actividad que aquí nos ocupa, aprovecho para compartir una presentación que mi tutora de
prácticas, Antonia Cerdán, utilizó para 2º ESO con el objetivo de incitar a los alumnos a escribir un texto descriptivo bajo
la necesidad de comunicar.
Práctica 3: Tecnología y Educación
No solo de libros
ha de nutrirse la educación del siglo XXI. Eso es lo que, de un modo u
otro, intenta demostrar el investigador uruguayo Gonzalo Frasca, doctor en
videojuegos por la IT University de Copenhague, en el breve pero
sustantivo vídeo (5:47 minutos de duración) que aquí presento. Frasca, desde el código del juego, lee e interpreta como pocos las necesidades educativas que
se requieren para una adecuada integración en la sociedad de nuestros días, una sociedad
cada vez más automatizada (y robotizada) en la que solo parece quedar espacio para el «diseño, la creatividad y la
resolución de problemas de múltiples soluciones».
lunes, 14 de marzo de 2016
Práctica 1. Un pupitre para las nuevas tecnologías: a propósito de algunas herramientas TIC
La rápida
evolución de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y de las demandas sociales que se
desprenden de ese cambio vertiginoso plantea, sin duda, nuevos desafíos a la sociedad en general y a la
educación en particular. Que las TIC se afiancen en las aulas y actualicen
la
forma
de
transmitir conocimientos es solo cuestión de tiempo. Es, como no
podía ser de otra manera, un cambio inevitable que ya ha echado a andar con paso
firme, tan firme que incluso ha dejado atrás a algunos docentes.
A estas alturas
no debería ser preciso mencionar las razones por las que cabría esperar una
mayor presencia de las TIC en el
sistema educativo; más aún cuando los estudiantes de hoy tendrán trabajos en
los que la tecnología y el conocimiento tecnológico serán esenciales. Es cierto
que muchas veces la utilización de los medios digitales depende de la
motivación del profesorado, que con frecuencia se ve superado en formación
tecnológica por sus alumnos, pero ahora el docente debe asumir la extinción de
la era en la que el profesor era el experto que sabía de todo. Y es que no
podemos olvidar que las nuevas tecnologías están en el ocio de los estudiantes
que hoy pueblan las aulas de la ESO,
y no solo en el ocio, sino también en su rutina diaria. El sistema educativo
está obligado a adoptar, por todo ello, herramientas que permitan analizar de
un modo realista e innovador aquellas labores docentes para las que tal vez
puedan existir soluciones tecnológicas eficaces que mejoren la eficiencia del
proceso de aprendizaje o, simplemente, que hagan de la educación un camino de
ascensión interesante, animado y distinto.
Los docentes
tenemos, en este sentido, muchos motivos para usar la tecnología en las aulas,
concebida como un medio —y no
como
un fin— en el
que el profesor es el eje vertebrador. Personalmente, para privilegiar mi papel
como facilitador del aprendizaje, procuro siempre recurrir a
una serie
de herramientas TIC bajo la máxima de hacer del
alumno un sujeto activo dispuesto a «aprender a aprender» y a zambullirse en su
propio proceso de aprendizaje. Son muy frecuentes en mi práctica diaria,
siguiendo esta hoja de ruta, plataformas tan conocidas como Google Drive, Dropbox, Skype, YouTube o Google +, que constituyen una buena estrategia formativa para
asentar una enseñanza abierta, flexible e interactiva que el estudiante puede
utilizar como medio para compartir, precisar y enriquecer su aprendizaje.
En este nuevo
marco comunicativo, la multidireccionalidad juega un papel fundamental. El RSS
aparece como un componente de gran utilidad en la sociedad de la información de
hoy día. Es un formato que permite suscribirse de manera sencilla y gratuita a
los contenidos de un sitio
web para que los usuarios puedan
recibir actualizaciones de contenidos mediante su programa de correo
electrónico o mediante otras aplicaciones web. Hasta el año pasado no conocía
el potencial de este recurso, pero ahora lo he integrado en mi formación para,
entre otras cosas, paliar la necesidad de perfeccionamiento constante que
requiere la sociedad del conocimiento de nuestros tiempos.
Por otro lado, durante las prácticas del
máster que acaban de concluir,
he partido de algunos recursos TIC para impartir mi unidad didáctica.
La elaboración de varias presentaciones con Prezi
constituía siempre un buen punto de arranque para adentrar a los alumnos en la narración, con un diseño
bastante cuidado en el que, a través de imágenes y vídeos, acercaba a los estudiantes a otros ámbitos
más próximos a ellos donde los
mecanismos narrativos
también hacen acto de
presencia (videojuegos, películas, series de televisión, cuentos populares,
etc.).
Con un propósito
similar inmiscuía en mis
clases una herramienta TIC en la
que me introdujo mi tutora de
prácticas: las infografías con Vennage o Piktochart. Los alumnos, reunidos en
grupos, confeccionaban
su
propia infografía
a partir de unas indicaciones sobre el contenido y publicaban en línea sus creaciones para que todos los grupos pudieran
compartir su trabajo en un clima de interacción y comunicación que servía de
vehículo de aprendizaje y cambio. Y todo ello enmarcado en el fomento de la
creatividad y la originalidad que permiten las infografías, un recurso digital
que el alumno puede utilizar como medio para la obtención de información, la
clarificación de ideas, el desarrollo de una comprensión general y la reflexión
y valoración sobre el contenido.
Ahora bien, en
el diseño y la puesta en práctica de mi unidad didáctica no solo descubrí una
herramienta tan práctica y atractiva como la infografía. En una breve
zambullida por la red, tuve conocimiento de la existencia de la aplicación
educativa Storybird, una herramienta
2.0 para construir nuestros propios cuentos a partir de una moderna y
completísima biblioteca de ilustraciones. Los estudiantes, agrupados bajo una
cuenta exclusiva para la clase virtual, podían compartir la dirección web de
sus narraciones ilustradas en la aplicación. De esta manera, las narraciones
podían ser leídas, compartidas e incluso comentadas o valoradas con un «me
gusta», en un entorno motivador y creativo en el que se pretendía que el alumno
despertara, a modo incluso de concurso literario, la imaginación narrativa y el
gusto tanto por la ilustración como por la creación de universos ficcionales
mediante la palabra.
En definitiva,
si realmente se desea que las buenas prácticas en el tratamiento de las TIC se consoliden, el sistema educativo
en su conjunto debe aligerar el peso estructural que obstaculiza la innovación
de nuestras aulas. Debe, en fin, dejar libre un pupitre para las nuevas
tecnologías. ¿Dónde, si no es en las aulas, se puede aprender a manejar de
forma responsable y crítica la abrumadora cantidad de información y a
transformarla en conocimiento?
Práctica 2. Vivir (en) los clásicos
«Somos como enanos aupados a hombros de gigantes». Este tópico de la
retórica escolástica medieval, atribuido a Bernardo de Chartres, es la prueba
definitiva de que vivir no basta, de que la vida a secas es, en cierto modo, un
fracaso. Tal vez por eso nace en nosotros el arte, ese instinto del hombre por
capturar un instante, un espacio, una hora. Ese instinto que nos hace sentirnos
a salvo de la muerte,
que no navegamos sin rumbo. No en vano Quevedo, en uno de sus sonetos más
celebrados, confiesa que, gracias a la llegada de la imprenta y a los libros,
«vivo en conversación con los difuntos / y escucho con mis ojos a los muertos».
Pero yo me atrevería a precisar aún más esas palabras: en conversación con los
muertos, con los vivos y con nosotros mismos. Porque los libros han supuesto
para mí una forma de diálogo con quienes han cimentado la humanidad: leer es un
salvoconducto para vivir que trasciende la mera palabra. Esos «muertos vivos» a
los que alude el propio Quevedo me han encarado conmigo mismo, en un juego
especular del todo ineludible para indagar en el conocimiento y la expresión
del verdadero sentido de la vida.
En un ejercicio de fantasía, si yo tuviese que separar de la paja el grano de los libros cuya conservación en mi memoria merece la pena, el Quijote sería, claro está, uno de los primeros en salvarse de la quema. La gran novela de Cervantes tiene la rara virtud de parecer que fue confeccionado para cada uno de nosotros, a la medida de cada estado anímico, de cada una de nuestras edades. En sus incontables páginas he aprendido no solo a leer y a escribir, sino también a amar la literatura y a burlarme de ella, a emprender, en fin, una mejor edición de nosotros mismos. No resulta extraño que Dostoievsky escogiera esta obra para justificar la vida humana sobre la tierra ante un extraterrestre.
También salvaría de la sed devoradora de las llamas a la poesía de Giacomo Leopardi, el gran romántico italiano. El poeta de Recanati es uno de los que yo más admiro; con el paso del tiempo, no ha sufrido altibajos mi devoción. Siempre he tenido la sensación de ver en su obra el verdadero germen de la lírica moderna, de la poesía tal como hoy día la entendemos. Aun a pesar de la devastación ruinosa y el desmantelamiento espiritual que se proclama y se dibuja en la poesía leopardiana —o precisamente por eso—, «il naufragar [dice Leopardi en el verso que cierra su poema «L’infinito»] m’è dolce in questo mare».
Siguiendo con los vericuetos de la memoria, absolvería de cualquier quema a Años y leguas de Gabriel Miró. En esta novela lírica he visto encerrados los misterios más fascinantes de la vida: entre la memoria y la invención, entre la palabra, el espacio y el tiempo de Sigüenza, los días que conforman nuestra existencia parecen un enorme libro cubierto de polvo que exige y merece el ejercicio de ser releído, para llegar a nosotros mismos inscritos en el tiempo y el espacio. Para tener la oportunidad, en definitiva, de reescribirnos. Al fin y al cabo, con Miró entendemos que solo el arte puede ver la vida sin caer en la momificación del bisturí exacto de las ciencias.
No puedo tampoco pasar por alto en estas líneas al poeta oriolano Miguel Hernández, a quien profeso una inestimable devoción. Muy pocos son los poetas que consiguen zarandear nuestra sensibilidad, sacudir nuestros centros nerviosos. Miguel Hernández es uno de ellos. Su carnívoro cuchillo y su rayo amoroso me han acompañado con intensidad durante largos períodos; la voz desnuda de su verdad me ha escudado desde siempre. Y la transparencia, la hondura, el trabajadísimo despojo y el desbordamiento espiritual del Cancionero y romancero de ausencias me han desencadenado un estremecimiento solo reservado a las más encumbradas cimas de la literatura.
Ahora bien, en una sociedad hecha visualmente al chisporroteo de imágenes y fundada en la comunicación audiovisual, no solo de libros vive el hombre. En mi genoma cultural, una parte sustantiva aparece acaparada por el cine, por películas con personajes tan complejos y extremados como los de la filmografía de Scorsese o con personajes tan tragicómicamente atenazados por la realidad como los del lenguaje fílmico del irrepetible tándem formado por Berlanga y Azcona. Pero, claro, no solo he bebido en fuentes literarias y cinéfilas; también he sorbido las onomatopeyas, las ilustraciones y los bocadillos de una pareja tan quijotesca y sanchopancesca como la constituida por Astérix y Obélix. Y qué decir del humor gráfico de una dupla tan españolamente pícara y descarada como la de Mortadelo y Filemón.
En cualquier caso, tras la inmersión en estos y en otros muchos libros, películas y cómics que salvaría, por decirlo literariamente, de la pira de la sobrina de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha, solo me resta comprobar y verificar no poca cosa: quien era antes de su lectura o visionado es alguien distinto de quien soy hoy.
En un ejercicio de fantasía, si yo tuviese que separar de la paja el grano de los libros cuya conservación en mi memoria merece la pena, el Quijote sería, claro está, uno de los primeros en salvarse de la quema. La gran novela de Cervantes tiene la rara virtud de parecer que fue confeccionado para cada uno de nosotros, a la medida de cada estado anímico, de cada una de nuestras edades. En sus incontables páginas he aprendido no solo a leer y a escribir, sino también a amar la literatura y a burlarme de ella, a emprender, en fin, una mejor edición de nosotros mismos. No resulta extraño que Dostoievsky escogiera esta obra para justificar la vida humana sobre la tierra ante un extraterrestre.
También salvaría de la sed devoradora de las llamas a la poesía de Giacomo Leopardi, el gran romántico italiano. El poeta de Recanati es uno de los que yo más admiro; con el paso del tiempo, no ha sufrido altibajos mi devoción. Siempre he tenido la sensación de ver en su obra el verdadero germen de la lírica moderna, de la poesía tal como hoy día la entendemos. Aun a pesar de la devastación ruinosa y el desmantelamiento espiritual que se proclama y se dibuja en la poesía leopardiana —o precisamente por eso—, «il naufragar [dice Leopardi en el verso que cierra su poema «L’infinito»] m’è dolce in questo mare».
Siguiendo con los vericuetos de la memoria, absolvería de cualquier quema a Años y leguas de Gabriel Miró. En esta novela lírica he visto encerrados los misterios más fascinantes de la vida: entre la memoria y la invención, entre la palabra, el espacio y el tiempo de Sigüenza, los días que conforman nuestra existencia parecen un enorme libro cubierto de polvo que exige y merece el ejercicio de ser releído, para llegar a nosotros mismos inscritos en el tiempo y el espacio. Para tener la oportunidad, en definitiva, de reescribirnos. Al fin y al cabo, con Miró entendemos que solo el arte puede ver la vida sin caer en la momificación del bisturí exacto de las ciencias.
No puedo tampoco pasar por alto en estas líneas al poeta oriolano Miguel Hernández, a quien profeso una inestimable devoción. Muy pocos son los poetas que consiguen zarandear nuestra sensibilidad, sacudir nuestros centros nerviosos. Miguel Hernández es uno de ellos. Su carnívoro cuchillo y su rayo amoroso me han acompañado con intensidad durante largos períodos; la voz desnuda de su verdad me ha escudado desde siempre. Y la transparencia, la hondura, el trabajadísimo despojo y el desbordamiento espiritual del Cancionero y romancero de ausencias me han desencadenado un estremecimiento solo reservado a las más encumbradas cimas de la literatura.
Ahora bien, en una sociedad hecha visualmente al chisporroteo de imágenes y fundada en la comunicación audiovisual, no solo de libros vive el hombre. En mi genoma cultural, una parte sustantiva aparece acaparada por el cine, por películas con personajes tan complejos y extremados como los de la filmografía de Scorsese o con personajes tan tragicómicamente atenazados por la realidad como los del lenguaje fílmico del irrepetible tándem formado por Berlanga y Azcona. Pero, claro, no solo he bebido en fuentes literarias y cinéfilas; también he sorbido las onomatopeyas, las ilustraciones y los bocadillos de una pareja tan quijotesca y sanchopancesca como la constituida por Astérix y Obélix. Y qué decir del humor gráfico de una dupla tan españolamente pícara y descarada como la de Mortadelo y Filemón.
En cualquier caso, tras la inmersión en estos y en otros muchos libros, películas y cómics que salvaría, por decirlo literariamente, de la pira de la sobrina de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha, solo me resta comprobar y verificar no poca cosa: quien era antes de su lectura o visionado es alguien distinto de quien soy hoy.
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